El trabajo, elaborado sobre datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), el INDEC y el Banco Central, compara la evolución de los precios y del tipo de cambio de 176 países entre diciembre de 2023 y septiembre de 2026.
Desde la llegada de Javier Milei a la presidencia, la Argentina se convirtió en el país que más se encareció en dólares en todo el mundo. Un informe elaborado por Politike advierte que entre diciembre de 2023 y septiembre de 2026 los precios argentinos medidos en dólares subieron 88,8%, mientras que en la mediana de los países desarrollados la suba fue de apenas 12,4%.
Según el documento, la explicación está en dos velocidades distintas. En casi tres años los precios internos subieron 254%, pero el dólar oficial lo hizo apenas 87,5%. Cuando los precios corren mucho más rápido que el tipo de cambio, el país se encarece frente al resto del mundo.
El informe resaltó que la Argentina se movió a contramano del planeta. En 2024, cuando el dólar se fortaleció y la mayoría de los países se abarataron, el país encabezó el ranking mundial con una inflación en dólares de 70,6%, la más alta entre 176 naciones.
En 2025 la relación se invirtió por las elecciones legislativas, pero la corrección, subraya Politike, fue parcial y netamente electoralista. Por eso, apenas devolvió una sexta parte de lo que el país se había encarecido el año anterior. Otro caso de populismo de derecha.
En 2026 el fenómeno volvió con fuerza. Hasta septiembre los precios subieron 23,6% y el dólar oficial sólo 4,3%, lo que ubica a la Argentina entre los cuatro países que más se encarecen en dólares en el mundo.
La comparación con las principales economías del mundo es elocuente. En los países del G7, la inflación acumulada del período osciló entre 5,6% y 10,3%. En la Argentina, según el documento, fue más de 30 veces mayor que la mediana de los países desarrollados.
La región tampoco ofrece un caso parecido. Paraguay, segundo en América Latina, se encareció 36,3%, menos de la mitad que la Argentina, mientras que Brasil, México y Chile no superaron el 7%.
El informe pone el foco en las consecuencias que ya están a la vista. Un país más caro en dólares es un país más caro para producir. La industria cayó 9,4% en 2024, la peor caída en más de dos décadas, volvió a retroceder en 2026 y hoy produce alrededor de 10% menos que en 2023.
Mientras la producción nacional retrocedía, crecían las compras al exterior. En 2025 las importaciones de bienes de consumo aumentaron 54% y las de autos prácticamente se duplicaron, según datos del INDEC.
El fenómeno, tiene consecuencias directas sobre el bienestar. En el primer semestre del año, hay 800 mil nuevos pobres, según la estimación de la Universidad Católica Argentina, a partir de los datos del INDEC, que sitúa a la pobreza en el 34,4%, empujada por la pérdida de empleo registrado y el avance de la informalidad como consecuencias de la pérdida de competitividad.
Ese drenaje se reflejó en la cuenta corriente que pasó de un superávit de U$S5.891 millones en 2024 a un déficit de U$S7.788 millones en 2025, tanto por el pago de intereses, utilidades y dividendos como de la fuga de capitales que este año ya alcanzó los U$S23.794 millones, más que todo el superávit comercial del período.
Las repercusiones económicas tienen consecuencias sociales y exponen una contradicción. El discurso libertario se basa en la ausencia del Estado. Sin embargo, cuando la política económica genera consecuencias sociales y el pueblo reclama, no tiene reparos en usar el Estado para reprimir a los propios ciudadanos.
Sobre este tema, la consultora afirmó que era una situación que ya se exponían en plena campaña del 2023 y recordó las advertencias del gobernador de Formosa, el doctor Gildo Insfrán, que sostenía que la política económica que quería aplicar Milei era imposible de llevar adelante sin represión.
“La represión a jubilados, estudiantes, trabajadores que se observan cada semana, demuestran que las advertencias eran ciertas y que los libertarios achican el Estado solo para las políticas populares, pero lo necesitan para asegurar el negocio financiero y reprimir a su propio pueblo” mencionaron desde el Observatorio.
Para concluir, el documento sostiene que la Argentina se aleja del mundo desarrollado por el camino equivocado: produce cada vez menos y se volvió más cara. Y, advierte, que la sostenibilidad del esquema dependerá de algo que hoy no está garantizado: la continuidad del endeudamiento externocon ayuda de un país cuyo presidente acaba de perder con holgura las elecciones.










