Manifiesto por Daniel Omar Montiel, militante del Nuevo Modelo Formoseño.
El pueblo de Formosa vuelve a ser atacado por quienes jamás aceptaron la voluntad democrática expresada una y otra vez en las urnas. Bajo discursos disfrazados de institucionalidad, dirigentes de La Libertad Avanza como Francisco Paoltroni y Gabriela Neme impulsan campañas permanentes de desprestigio contra la provincia, promoviendo la idea aberrante de una intervención federal sobre Formosa.
No buscan defender la democracia. Buscan destruir la decisión soberana del pueblo formoseño. Porque cuando un sector político pretende reemplazar el voto popular por operaciones mediáticas, campañas de odio, denuncias espectaculares y presiones externas, deja de actuar dentro del espíritu republicano y comienza a actuar contra el federalismo, contra la autonomía provincial y contra la propia democracia.
“Formosa no es una colonia ni un territorio a someter”
Formosa no necesita tutelajes de Buenos Aires. No necesita operadores funcionales al centralismo porteño ni representantes de intereses ajenos a nuestra tierra. No necesitamos que quienes jamás pudieron construir legitimidad popular pretendan ahora hablar en nombre de un pueblo que los rechaza elección tras elección.
La provincia de Formosa tiene autoridades legítimamente electas, instituciones funcionando, elecciones democráticas, poderes constitucionales vigentes, y una voluntad popular contundente expresada una y otra vez en las urnas.
Y hay un dato político imposible de ocultar: el 92% del pueblo formoseño no votó a Paoltroni. Ese dato destruye el relato de quienes intentan presentarse en Buenos Aires como supuestos representantes de Formosa. No representan al pueblo. Representan apenas a una minoría política aislada, desconectada de la identidad y de la conciencia popular formoseña. Porque quien apenas alcanza un porcentaje marginal y aun así pretende hablar en nombre de toda una provincia no expresa representación democrática: expresa soberbia política.
“Cuando el pueblo los rechaza, quieren imponerse por otros medios”
Existe una verdad que ciertos sectores jamás pudieron soportar: el pueblo formoseño sigue defendiendo un proyecto provincial propio. Y como no logran derrotarlo democráticamente, intentan demonizarlo, perseguirlo y desgastarlo mediante operaciones permanentes. Cada elección confirma lo mismo: el pueblo decide soberanamente.
Pero quienes fracasan una y otra vez en las urnas parecen incapaces de aceptar que la democracia también implica respetar la voluntad popular cuando el resultado no coincide con sus intereses. Entonces aparecen las operaciones mediáticas, las campañas de difamación, los discursos de odio, las acusaciones grandilocuentes, y finalmente el intento más grave: pedir la intervención federal de una provincia argentina.
Eso no es republicanismo. Eso no es institucionalidad. Eso es desprecio por la democracia y odio hacia la voluntad popular. Porque pedir la intervención federal de una provincia donde funcionan las instituciones y donde el pueblo vota libremente constituye un acto profundamente antidemocrático.
“Los enemigos de Formosa no soportan que el pueblo tenga memoria”
Molesta que Formosa conserve identidad política propia. Molesta que exista un pueblo organizado. Molesta que el Estado siga presente junto a los sectores populares. Molesta que haya una provincia que no se arrodille ante el neoliberalismo salvaje, el centralismo porteño y los intereses económicos que históricamente despreciaron al norte argentino.
Por eso atacan constantemente al “Nuevo Modelo Formoseño”. Porque no toleran que exista un proyecto político donde el Estado conserve responsabilidad social, integración territorial y presencia humana junto a su pueblo.
Quieren una provincia subordinada. Quieren una provincia obediente. Quieren una provincia convertida en colonia política y económica. Pero Formosa no nació para ser colonia de nadie. Formosa tiene dignidad. Tiene memoria. Y tiene un pueblo consciente que sabe perfectamente quiénes estuvieron siempre junto a la provincia y quiénes aparecen únicamente para difamarla desde los estudios de televisión o desde los despachos porteños.
“El senado no puede convertirse en un circo de operaciones antiformoseñas”
Las acusaciones lanzadas públicamente contra Formosa muchas veces carecen de sustento judicial firme y terminan transformándose en verdaderos espectáculos políticos montados para construir escándalo mediático. En una República seria: los delitos se investigan en la Justicia, las pruebas se presentan ante jueces, y las condenas no se dictan en programas de televisión ni en shows políticos montados en el Senado.
Pretender utilizar al Congreso como un tribunal paralelo degrada las instituciones democráticas y vulnera principios elementales como la división de poderes, el debido proceso, la presunción de inocencia, y el respeto por la soberanía provincial.
“Formosa tiene memoria, dignidad y conciencia popular”
La memoria popular no se borra con operaciones. No se compra con titulares. No se destruye con campañas financiadas desde afuera. Porque Formosa no es solamente un territorio. Formosa es identidad. Formosa es historia. Formosa es pertenencia. Formosa es dignidad colectiva. Y ningún dirigente político derrotado en las urnas tiene derecho a pisotear la voluntad de un pueblo entero por ambiciones personales, resentimiento político o especulación electoral.
Adenda final
El pedido de intervención federal impulsado por sectores encabezados por Francisco Paoltroni y acompañado políticamente por Gabriela Neme representa uno de los ataques más graves contra la soberanía política del pueblo formoseño desde el retorno de la democracia.
Porque intervenir una provincia no significa solamente disputar un Gobierno. Significa avanzar contra la voluntad popular. Significa desconocer el voto de miles de ciudadanos. Significa intentar reemplazar la decisión democrática del pueblo por mecanismos excepcionales impulsados por sectores minoritarios que jamás lograron respaldo suficiente en las urnas.
Y allí queda expuesta la contradicción más brutal: quienes hablan permanentemente de libertad son los mismos que parecen incapaces de aceptar la libertad del pueblo formoseño para elegir su propio destino.
El pueblo ya habló. Y habló con contundencia. Mientras ellos apenas alcanzan porcentajes mínimos, el pueblo formoseño continúa defendiendo democráticamente un proyecto político provincial propio. Ese 92% que no acompañó a Paoltroni no es un dato menor. Es una definición política demoledora. Es la prueba concreta de que quienes pretenden hablar en nombre de Formosa en realidad hablan contra Formosa.
Por eso hoy más que nunca el pueblo debe mantenerse unido en defensa de: la soberanía popular, la autonomía provincial, el federalismo, la democracia, y el derecho de Formosa a decidir su propio camino sin presiones externas ni tutelajes políticos.
Porque las provincias argentinas no son colonias. Y porque ningún dirigente tiene derecho a pedir desde Buenos Aires lo que el pueblo jamás pidió desde Formosa.










