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Padres de chicos con trastornos (TEA y Trastorno Generalizado del Desarrollo -TGD-), junto a la Defensoría del Pueblo de la Provincia, reclaman, una vez más, que no se tiren petardos y no se utilice pirotecnia sonora en estas Fiestas. Es que el ruido les hace vivir “un calvario”, porque tienen la sensibilidad incrementada, una catástrofe. Las explosiones y los ruidos son lo más parecido al fin del mundo para una persona que tiene Trastorno del Espectro Autista (TEA).

Ni drástico ni exagerado,  sintetizaron lo que experimenta una persona con autismo cada vez que se oye la explosión de pirotecnia con motivo de navidad y año nuevo.

Por ello es que , un año más y con miras a que definitivamente se prohíba su comercialización, grupos de padres de chicos con estos trastornos (TEA y Trastorno Generalizado del Desarrollo -TGD-) llevan junto al Organismo de la Constitución, una campaña para concientizar a la gente y desalentar el uso de la pirotecnia tradicional.

Los ruidos fuertes -al igual que cualquier factor que los saque de su libreto- incrementan el nivel de cortisol en la sangre, y esto se refleja en angustia y ansiedad, así es que el Ombudsman Provincial, señalo que no queremos que estas fiestas sean una pesadilla para estos niños y su familia y estimo que aunque parezca una meta difícil de alcanzar, con el trabajo mancomunado de las Asociaciones de Padres, las autoridades provinciales y municipales, ya se ha logrado instalar el tema públicamente y nuestro objetivo es llegar a la pirotecnia cero , de manera que hoy es importante la concientización y que en el futuro se realicen eventos pirotécnicos en lugares puntuales, como se hace en el resto del mundo y respetemos el derecho de aquellos a quienes padecen estos trastornos.