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“La grave problemática en estos últimos años de las denominadas “fiestas privadas o clandestinas”, se trata de reuniones en las que concurren hasta tres veces más personas que lo permitido para el local o casas o casas quintas, menores de edad, que no contaban ni con un matafuegos, ni baños para damas y caballeros, se cobra la entrada y es organizada por particulares, que saben que están al margen de la ley y violando ordenanzas que se encuentran vigentes y que tienen por objetivo resguardar la integridad psicofísica de todas las personas, fundamentalmente de los jóvenes”, se expuso desde la Defensoría del Pueblo de la provincia.
Se advirtió que “estos eventos convocados por redes sociales, que se realizan en casas quintas y clubes, sin solicitar el correspondiente permiso al municipio, ni contar con personal idóneo, se ha llegado a detectar que, en algunos casos, la gente que había en el interior triplicaba el cupo real del lugar, en otras existe alcohol como para la realización de dos fiestas; en otra menores y así continúan las irregularidades”.

El Ombudsman Jose Gialluca explicó que “una vez detectado que en las redes sociales se convoca a un evento en el que se remarca que no hay límites de ningún tipo para el consumo de alcohol e ingreso en el lugar. Por ello para los que están en estas organizaciones, se citará a los responsables y se les informará sobre la ilegalidad de esa fiesta, advirtiéndoles que pueden ser procesados por defraudación a la administración pública, corrupción de menores y otros delitos que surgen ya desde la inobservancia de ordenanzas que deben ser cumplidas”.

Si la fiesta se lleva a cabo a pesar de las advertencias, Gialluca pidió a las autoridades municipales, que en base al nuevo Código de Procedimiento de Faltas, se apliquen el máximo de las multas económicas conforme a los valores actuales del combustible más caro que se comercialice en nuestro medio y se ejecute esa medida , pues es la única manera que tiene el Estado de evitar el desarrollo de estas fiestas clandestinas, donde todo vale y en las cuales, “el precio de la vida de cada joven o asistente para los responsables u organizadores, no posee ningún valor”.