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Continúan las muestras de disconformidad e impotencia de pacientes afiliados al PAMI a la hora de requerir el servicio de internación. De acuerdo a las expresiones de los familiares de abuelos enfermos, muchos en estado de gravedad, los afiliados no tienen opción de sanatorios para recurrir, los cuales rechazan pacientes o alegan que no tienen camas disponibles.

Ante esta situación, la urgencia los lleva a recurrir al Hospital Central, donde quedan gratamente sorprendidos por la atención que reciben. Sin embargo, la obra social no realiza la cobertura en caso de recurrir a la salud pública y nuevamente son rehenes de un mal servicio.

Tal es el caso de una vecina, la señora EmaYorban, cuya madre de 93 años padece de una severa isquiasis vesicular avanzada.

“Vino la médica de cabecera del PAMI, nos atendió bien, pero no hay cama de urgencia y mi mamá estaba deshidratada, no comía hace días, no orinaba y necesitaba internación, pero en el único lugar al que podía ir por su obra social es al Sanatorio Lelong pero nos dijeron que no hay cama. Entonces volvimos con la médica de cabecera y nos envió al Hospital central, donde lógicamente nos recibieron, nos brindaron una excelente atención. En este momento la están por trasladar al Sanatorio, pero va a pasar de tener una atención de 10 a estar en una salita, que no queremos. Es una señora  que está re lúcida con 93 años, que ahora tendrá que ir a un hospital de día dentro del sanatorio cuando debería estar en una sala con atenciones intensivas. Necesita una cirugía urgente por piedras en la vesícula y la obra social nos dice que sólo en ese sanatorio debe realizarse”, relató.