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En vísperas de la inauguración de las instalaciones del primer INTA del Chaco Semiárido formoseño en territorio formoseño a realizarse este viernes, el coordinador ejecutiva de los centros de validación de tecnologías agropecuarias, CEDEVA, ingeniero Jorge Balonga, opinó que el trabajo articulado de ambos organismos fortalecerán el apoyo a los sectores de la producción de los tres departamentos del oeste, sobre todo a los más pequeños, para que superen las situaciones que limitan actualmente sus expectativas de evolución económica y social.

Destaca que a partir de un convenio marco celebrado con la coordinadora  del Centro Regional Chaco-Formosa del INTA, ingeniera Diana Piedra, que está vigente desde mediados del año pasado y que se ratificó durante la visita que realizara a fines del año pasado a los CEDEVA de Laguna Yema, Las Lomitas e Ibarreta, quedaron definidas las primeras líneas de trabajo coordinados para beneficiar a los productores asentados en los departamentos Ramón Lista,Matacos y Bermejo.

“Por indicación del gobernador Insfrán , nuestra tarea ha sido siempre la de trabajar en forma sinérgica entre  todos los organismos provinciales y nacionales que están en territorio para dar una respuesta más rápida a las expectativas de los productores y por eso nos alegró cuando durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner se tomó la decisión de instalar una estación del INTA en Juárez”, mencionó.

Destaca que desde un primer momento se comenzó a trabajar conjuntamente y sobre todo planificando para el futuro, hasta que a mediados de 2016 se firmó un convenio general con la coordinadora Piedra que no solamente incluye las estaciones experimentales del INTA de Formosa sino las del Chaco también.

Indica que con los nuevos directivos del INTA Juárez se ha seguido trabajando y organizando mesas de labor para definir líneas de acción conjuntas por lo que considera que se trata de “una fortaleza para la provincia”.

El ingeniero Balonga reconoce que esa región del oeste es problemática para la actividad agrícola y, a su criterio, tiene un perfil más pecuario  por lo que todo el trabajo que se espera encarar allí tendrá que ver con modelos ganaderos para zonas áridas, sobre todo para la terminación de animales vacunos.

“Tenemos que seguir trabajando en el tema de alimentación animal , sobre todo, probando pasturas y nuevas alternativas para el consumo animal , como complemento de lo que ya hemos emprendido con tunas forrajeras, por ejemplo, con la que estamos experimentando exitosamente  hace muchos años solos y ahora conjuntamente, tanto para pequeños productores cuanto para productores más estructurados”, precisa.

Refiere que la limitante más notoria en esa zona es la falta de agua y que su  pérdida por evaporación en la región es de las situaciones climatológicas que hacen bastante inviable, si no es con riego,  para los cultivos extensivos como maíz y soja para mandar a puerto porque dejan de ser rentables atento a la realidad económica.

Considera que allí se  debe poner el acento en la producción de alimentos para los animales y transformar todo lo que es agricultura en producción de vegetales como alimento animal por lo que el desafío es, para esas zonas áridas, el desarrollo de modelos productivos para una ganadería vacuna sustentable.

Aclara Balonga  que allí el pequeño productor siempre ha tenido sus chivos y los criollos y algunos grupos étnicos como los qom, sus ovejas, con el manejo de una economía muy simple que les ha dado buenos resultados aunque interpreta que hay que trabajar mucho más  sobre ese aspecto  para que tengan resultados económicos más importantes.

Sobre algunas de las medidas a ponerse en práctica para mejorar las perspectivas de la ganadería bovina, mencionó la implantación de pasturas, la realización de cerramientos y el trabajo con alambrado eléctrico, es decir una serie de elementos que permitirán favorecer y aumentar la carga animal.