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Escribe: Daniel Moreno, integrante del TEP, doctor en Derecho Público Político y Gobierno. Especialista en Administración Pública Provincial y Municipal .Observador Internacional (Elecciones: Brasil, Chile, Paraguay)

Seguramente nos encontramos atravesando una de las peores crisis sanitarias de los últimos 100 años que de una u otra manera nos afecta a todos, en nuestras relaciones personales, familiares, sociales y laborales, en donde las Instituciones también se ven y verán afectadas en su funcionamiento y desarrollo de actividades.

En materia electoral, podemos advertir, en forma preliminar, que  debemos imaginar, pensar y  elaborar  nuevos escenarios que nos permitan articular otras  formas u opciones del cómo  realizar procesos electorales con la mayor y mejor  seguridad posible,  conforme al  actual contexto de crisis.

A cuyo efecto, parece como adecuado plantearnos esta situación que con seguridad no es la más urgente e importante en este tiempo y para otros aparece como lejana al no ser un año electoral en nuestro país, pero que se puede vislumbrar en tres ejes o espacios a contextualizar en forma teórica.

En principio aparece esta pandemia (Covid 19) como una advertencia: Si tenemos en cuenta que en lo que va del año estaban previstas realizarse alrededor de  70 elecciones a nivel mundial, de las cuales 51 fueron suspendidas o prorrogadas en el tiempo, vemos que afecta los procesos de renovación de autoridades elegidas por la voluntad popular.

Que suspender o no una elección, es una decisión crucial, ambas deben contar con el máximo consenso político posible y porque no también de la sociedad, todo ello a fin de evitar una crisis institucional y/o social, en donde el dialogo es un elemento vital para dar soluciones democráticas dentro del marco legal y constitucional.

Lo que nos lleva a pensar que esta situación puede ocurrir (ojala nunca más)  en un año o periodo electoral, lo que nos constriñe a adoptar recaudos para evitar posibles suspensiones del acto electoral, la ventaja es que hoy tenemos tiempo para considerar las soluciones necesarias.-

El segundo espacio a considerar, es que la pandemia nos debe  dejar  una lección: Hoy vemos con beneplácito  como nuestro país  enfocó esta crisis, en donde  el Presidente de la Nación trabaja codo a codo y sin distinción política o ideológica con todos los Gobernadores e Intendentes, lo que resulta clave para sobrellevar de la mejor manera esta difícil situación.

En el entendimiento que lo más importante es la capacidad de  un Estado presente de dar  oportunas respuestas   a través de sus políticas públicas  a la ciudadanía en general y no plantearlo como una competencia entre gobiernos, aun en Distritos como el nuestro, en donde se mantiene el status sanitario sin casos de Covid 19, sentimos el cuidado de la salud como política primordial.

Esta respuesta política de parte de los Poderes constituidos debe encontrar su correlato en la toma de decisiones como herramientas legales y técnicas necesarias para evitar suspensiones de elecciones a futuro, siempre teniendo principal cuidado la salud pública de todos los habitantes.

El tercer eje a tener en cuenta por las Instituciones es que esta crisis nos debe servir como oportunidad: De articular buenas y mejores prácticas democráticas a través de procesos de dialogo que permitan dotar de certidumbre y confianza a la ciudadanía, en donde  la prensa tiene un rol fundamental.

Esta pandemia nos impone tener a futuro una mirada amplia a fin de considerar en los procesos electorales, en eso de imaginar y pensar nuevas elecciones, la oportunidad de innovar y tomar decisiones extra normas como herramientas útiles y válidas para situaciones de crisis (en salubridad, higiene y tecnología entre otros), en donde deben primar los principios de transparencia y cooperación.

Porque no  imaginar elecciones de más de un día, o fraccionadas por sexo (femenino y masculino) o por terminación de números de documentos (impar y par) , o incluso fraccionados por horas y/o turnos por número de orden o edades, ver mayor cantidad de mesas electorales y con menos electores, el voto anticipado y sin lugar a dudas la mayor utilización de los medios informáticos, extremando las medidas de seguridad, higiene ,  asepsia y salubridad.

Lo que debemos tener presente es que si ingresamos a esta pandemia siendo democráticos debemos salir mucho más democráticos.-