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A través del área de Salud Mental y Neurociencias, el ministerio de Desarrollo Humano continúa promocionando en los niños y adolescentes a llevar adelante una vida saludable, basada en conductas sanas y el fortalecimiento de los buenos valores.

Esto es concretado por medio de charlas amenas y didácticas que se realizan a lo largo del año, preparadas especialmente para establecimientos educativos de nivel primario y secundario, aprovechando este espacio en el que se congregan chicos y chicas de estas edades.

Esta semana, fue visitada la EPEP 82 “Luis Gaspar Ruíz” del barrio Villa Hermosa. Los destinatarios fueron los niños y niñas  que cursan el 5to y 6to grado, instancia en la que se los alentó una vez más a insta a enriquecer su autoestima por medio del reconocimiento de sus cualidades y el desarrollo de sentimientos positivos, entre otros consejos.

El equipo multidisciplinario de profesionales, se explayó además sobre el respeto con uno mismo y con el otro, la importancia de una adecuada alimentación y el buen  descanso, el valor de realizar algún deporte, el compromiso con los estudios y las tareas escolares.

Asimismo, reforzaron la idea de “valorar y reconocer a las personas que nos quieren y nos educan como: padres, hermanos mayores, abuelos, tíos, maestros” y otros cercanos que “nos impulsan día a día a ser mejores personas, aportando a nuestras vidas herramientas para que tengamos una vida positiva, basada en buenos sentimientos y acciones” –destacaron-.

Sobre lo anterior, también extendieron el mensaje a los adultos (padres y docentes), sugiriendo que “debemos ser los encargados de fomentar espacios y momentos de diálogos con los más jóvenes, crear ese ambiente de confianza para que puedan contarnos sus inquietudes y problemáticas”. Agregando que si facilitamos la comunicación “todo será siempre más llevadero como ocurre en cualquier ámbito y los resultados serán mejores”.

Con la modalidad de ejercicios personales y grupales, finalmente se condujo a los presentes a reflexionar sobre la necesidad de tomar decisiones que “nos lleven a fortalecer nuestra salud y el desarrollo integral de las propias potencialidades”, descartando las actitudes que puedan lesionar nuestra salud “tanto física como mental”, como por ejemplo “el consumo de sustancias psicoactivas” y otros comportamientos que provoquen algún tipo de adicción