A partir de los nuevos incrementos tarifarios dispuestos por la Secretaría de Energía de la Nación, se analizaron las tarifas eléctricas de las jurisdicciones que integran la República Argentina, tomando como fuente el Reporte del Observatorio de Tarifas y Subsidios del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la UBA-CONICET.
Usando como referencia un consumo de 265 kwh/mes para usuarios con subsidios, se verificó que la factura promedio en el país para usuarios con subsidios es de $58.124. Al desglosar los datos por provincia, desde la consultora Politiké reflejaron que Formosa es una de las jurisdicciones del país con la factura eléctrica más baja para usuarios con subsidios, con valores de $30.074 para agosto de 2026, solamente por detrás de las distribuidoras del AMBA.
Esta situación se debe a dos factores, explicaron. En primer lugar, la existencia del subsidio “Esfuerzo Formoseño”, que beneficia al 90% de los usuarios de las categorías registradas como ingresos bajos y medios subsidiando el valor agregado de distribución (VAD) único componente de la factura determinado dentro de la provincia.
En segundo lugar, a que Formosa es la única provincia que no incluye impuestos ni tasas en la factura de energía eléctrica como el resto de las jurisdicciones, remarcaron.
Teniendo en cuenta que, para este segmento de ingresos, el VAD representa el 41% de la factura total, el subsidio otorgado por el Gobierno provincial impacta positivamente en los sectores más vulnerables frente al constante aumento del precio de la energía determinado por el Gobierno nacional, subrayaron.
Ejecución presupuestaria del Gobierno nacional: La prioridad del pago de la deuda pública
Al 24 de agosto de 2026, con el 65% del año transcurrido (236 de 365 días), la ejecución del presupuesto nacional muestra una disparidad marcada entre finalidades del gasto, señalaron. Mientras la generalidad de los servicios estatales releva niveles de ejecución inferiores, o apenas equivalentes, al tiempo transcurrido del ejercicio, el Servicio de la Deuda Pública exhibe una ejecución del 85,6% de su crédito vigente: veinte puntos porcentuales por encima del tiempo transcurrido y muy por delante del resto de las funciones del Estado.
En ese sentido, examinaron que los datos de ejecución surgen del portal Presupuesto Abierto del Ministerio de Economía de la Nación (MECON), con información al 24 de agosto de 2026. Se compara, para las principales finalidades del gasto público nacional clasificadas por función, el crédito vigente (presupuesto actualizado del ejercicio) contra el monto efectivamente pagado, expresado como porcentaje ejecutado sobre el total. Los datos de vencimientos de deuda en moneda extranjera y de la estrategia de acumulación de reservas incorporados en la sección 5 provienen de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) y de coberturas periodísticas especializadas, citadas en cada caso.
Principales resultados
| Orden | Finalidad / Función | Crédito vigente | Pagado | % ejecutado |
| 1 | Servicio de la deuda pública | $ 14.119.847,25 | $ 12.084.726,60 | 85,6% |
| 2 | Energía, combustible y minería | $ 6.356.183,64 | $ 4.699.828,94 | 73,9% |
| 3 | Seguridad social | $ 84.577.013,72 | $ 52.591.329,42 | 62,2% |
| 4 | Seguridad interior | $ 3.372.872,81 | $ 1.975.269,80 | 58,6% |
| 5 | Ciencia, tecnología e innovación | $ 1.732.103,15 | $ 1.009.650,46 | 58,3% |
| 9 | Vivienda y urbanismo | $ 23.052,93 | $ 12.614,82 | 54,7% |
| 13 | Salud | $ 8.837.681,90 | $ 4.634.177,64 | 52,4% |
| 21 | Educación y cultura | $ 8.971.895,78 | $ 4.390.963,99 | 48,9% |
El Servicio de la Deuda Pública concentra el mayor crédito vigente del listado ($14.119.847,25) y, a la vez, el mayor nivel de ejecución relativa: al 24 de agosto ya se habían pagado $12.084.726,60, equivalentes al 85,6% de lo presupuestado para todo el año. Le siguen, también por encima del promedio, energía, combustible y minería (73,9%) y Seguridad social (62,2%).
Y añadieron que, en el otro extremo, las funciones con mayor incidencia directa sobre las condiciones de vida de la población muestran una ejecución sensiblemente menor al tiempo transcurrido: vivienda y urbanismo (54,7%), ciencia, tecnología e innovación (58,3%), salud (52,4%) y educación y cultura (48,9%), esta última casi 17 puntos por debajo del ritmo de pago del servicio de la deuda.
La aceleración observada en el pago de la deuda no es un fenómeno aislado del ejercicio 2026. El cronograma de vencimientos en moneda extranjera para el año asciende a unos USD 19.505 millones, distribuidos entre títulos públicos (USD 8446 millones, con pagos de USD 4200 millones en enero y julio), obligaciones con el FMI (USD 4401 millones) y compromisos con otros organismos multilaterales (USD 4716 millones).
Remarcaron que el propio Gobierno libertario ha señalado que la estrategia de acumulación de reservas del Banco Central para 2026 —proyectada en un rango de entre USD 10.000 y 17.000 millones— está orientada, en buena medida, a garantizar el cumplimiento de estos vencimientos, lo que confirma la magnitud del compromiso fiscal y financiero que representa el servicio de la deuda en el ejercicio en curso.
Los datos de ejecución presupuestaria al 24 de agosto de 2026 muestran una asignación de recursos que prioriza sistemáticamente el cumplimiento de obligaciones financieras por sobre otras funciones del Estado, incluyendo aquellas con impacto directo en salud, educación y vivienda. Plantearon que de sostenerse este patrón —tomar deuda por encima de lo presupuestado y otorgar prioridad de pago al servicio financiero— en los próximos ejercicios, la sostenibilidad de las funciones sociales del Estado quedaría cada vez más condicionada por el calendario de vencimientos, un punto que amerita seguimiento en el debate presupuestario.
Morosidad en Argentina: El rol de las fintech
A su vez, hicieron notar que el evidente problema de la morosidad que afecta a las familias argentinas se le suma un nuevo capítulo vinculado al rol que ocupan en la actualidad las diferentes Fintech o entidades no financieras como Mercado Libre.
Acentuaron que se quiere instalar, de forma errónea, que, aunque haya mayor morosidad, también hay más gente que cumple con sus pagos porque se incrementó la cantidad de personas que se financian. Pero si se observan los datos presentados por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) se puede apreciar que efectivamente hubo un aumento de los deudores pero dicho aumento no fue significativo, siendo de un 2,2%.
Además, se comprueba que al estimar la cantidad de nuevos deudores para el periodo 2024-2026 se encuentran 1,5 millones de personas, mientras que los nuevos morosos se estiman en 2,6 millones de personas para el mismo periodo, es decir que con el actual Gobierno nacional la cantidad de gente que dejó de pagar supera ampliamente a la que tomo deuda en el sistema.
Marcaron que otro dato alarmante a tener en cuenta es que el 70% de los más afectados por este problema son las personas de entre 24 y 54 años, es decir personas que son jefes y jefas de familia, quienes además podrán ver empeorar su situación, ya que a partir del 31 de agosto por ordenanza del BCRA las entidades financieras y proveedores de servicios de pago estarán habilitadas a implementar un esquema de debito automático para el cobro de los créditos tomados a partir de esa fecha en adelante.
BCRA: Morosidad de las familias argentinas
Asimismo, desde la consultora precisaron que los datos recientes del BCRA confirman una situación crítica en la microeconomía: mayo ha marcado otro récord histórico en el porcentaje de irregularidad en el pago de préstamos personales por parte de las familias argentinas. La realidad de los hogares muestra un severo deterioro que se traduce en la incapacidad de honrar sus deudas.
Advirtieron que el informe del BCRA es contundente: el ratio de irregularidad para préstamos personales alcanzó el 16,3% en junio, continuando una tendencia alcista que lo lleva a máximos históricos. La morosidad en tarjetas de crédito se ubicó en el 11,2%, también muy elevada. Ambos indicadores reflejan un deterioro continuo que se aceleró notablemente a partir de marzo de 2025, triplicando y quintuplicando los ratios de irregularidad de las familias en el último año.
Esta escalada en la mora se da tras 18 meses consecutivos sin retrocesos, lo que evidencia un problema estructural en los ingresos familiares frente a un contexto macroeconómico desafiante. El incremento de la morosidad es el síntoma más crudo del desajuste entre salarios, tasas de interés e inflación, consignaron y apuntaron que el endeudamiento dejó de ser una herramienta de consumo para convertirse en un mecanismo de supervivencia para cubrir gastos básicos como alimentos y servicios en un contexto de inflación persistente y salarios rezagados. Se estima que un hogar promedio adeuda a entidades bancarias y no bancarias un monto que equivale a más del 130% de su salario mensual, el nivel más alto desde la pandemia.
La morosidad se dispara en un marco de altas tasas de interés y un Costo Financiero Total (CFT) que supera ampliamente el 100% anual, alertaron. La caída del salario real y las elevadas tasas generan una brecha inmanejable entre los ingresos en los hogares y lo que deben pagar, llevando a un círculo vicioso donde pagar el mínimo de la tarjeta se convierte en una trampa de financiamiento a tasas altísimas. La profundización de la recesión y el encarecimiento del costo de vida se suman al deterioro de la calidad del empleo, con un aumento en la informalidad y el trabajo por cuenta propia. Estos factores reducen aún más la capacidad de pago de las familias.
En resumen, indicaron que, mientras el indicador de actividad general ofrece una imagen parcial, la realidad en la «economía real» de las familias refleja un colapso financiero doméstico, con la deuda transformándose en un peso insostenible para millones de argentinos.
Indicadores de consumo: Supermercados y centros de compras
Por otra parte, los supermercados representan el termómetro más preciso de los sectores con ingresos bajos, medios y altos, dado que su oferta principal son productos de primera necesidad. Las cifras más recientes del INDEC, a junio de 2026 son contundentes. Las ventas totales a precios constantes en supermercados registraron una caída del 3,1% en comparación al mal junio de 2025. Si se compara el índice actual (78,7 puntos) con junio de 2023 (87,0 puntos) —último año de la gestión anterior—, la caída del consumo básico se ubica en un -9,5%.
Según Politiké, esto demuestra que la contracción observada en 2024 (-7,4%) y 2025 (-6,7%) lejos de revertirse, se ha consolidado en una meseta recesiva de la cual el consumo popular no logra salir. Por otro lado, los centros comerciales (shoppings principalmente), orientados a un público objetivo de medio y alto poder adquisitivo, muestran una dinámica cíclica que expone crudamente la desigualdad económica fomentada por el actual modelo. Incluso este sector muestra una baja del 6,8% al comparar junio de 2026 (94,9 puntos) contra junio de 2023 (87,0 puntos). Esto desmitifica la idea de un crecimiento armónico.
Para la consultora, la falsedad del Gobierno nacional radica en un sesgo de agregación macroeconómica. El Ministerio de Economía celebra el repunte del EMAE, pero técnicamente ese número está traccionado de manera exclusiva por los sectores primarios y exportadores de la economía, tales como, la agroindustria y pesca, y minería y energía (Vaca Muerta). En la vereda opuesta, en tanto, los dos motores principales del empleo urbano y del bienestar doméstico, la Industria manufacturera y el comercio (mayorista y minorista), continúan en terreno negativo debido a la apertura comercial y a un mercado interno deshecho.
Las políticas de ajuste fiscal ortodoxo, congelamiento real de salarios y jubilaciones, y desregulación tarifaria aplicadas por la gestión del presidente Javier Milei han actuado como un ancla para el consumo popular, enfatizaron. Agregaron que la supuesta reactivación en «V» es en realidad una recuperación en «K»: los sectores exportadores de altos ingresos se expanden, mientras que la capacidad de consumo de la base de la pirámide social se contrae de forma persistente.
Para finalizar, puntualizaron que a más de dos años y medio de gestión mileísta, la brecha en la capacidad de consumo se amplía. Los datos oficiales del propio INDEC desmienten el optimismo oficial, la recesión interna de la economía real argentina sigue tan firme como el primer día y a los 18 mejores meses de las últimas décadas, habrá que restarles como mínimo tres (abril, mayo y junio).














